lunes, 15 de diciembre de 2014

El Poder de una Caricia

Nunca antes había sentido lo que es ser indispensable o ser tan necesaria para alguien, ella tan sólo con pocas horas fue tan autónoma, tan independiente y tan resuelta que nunca sentí lo que era esa casi asfixia, ese querer y no poder, ese agobiante estado de no poder hacer prácticamente nada.... hasta que llegaste tú. Prácticamente nada para mí era para ti darte la vida, darte el consuelo que un alma recién llegada necesitaba para poder adaptarse a este mundo, yo moría de ganas por tener 5 minutos de silencio y soledad y tú me reclamabas hasta en tus sueños. Se avecinaron días horribles y peores noches, en las que una de mis manos te pertenecían durante todo tu sueño, yo moría por recuperarla y tú te conformabas con tan sólo uno de mis dedos.
Qué fácil y que simple era tu consuelo y sin embargo que difícil me fue renunciar a mi tiempo, a mi espacio, a mi cuerpo. Tan solo unas semanas después aprendí a necesitarte tanto o mas que tú a mí, me llenaba de satisfacción pasar mis dedos por tu cara y arreglar tu mundo en los segundos que tardaba esa caricia, me llena aún hoy de satisfacción poder seguir arreglándolo, al igual que dedicarte una mirada y que tú tan sólo me devuelvas una sonrisa con la que saber que todo ha merecido la pena, mis renuncias, mi poco tiempo, mi falta de dedicación a mí misma, mi cansancio y mis desvelos por tan solo ver una de tus sonrisas, por saber que eres feliz y que mi presencia es la solución a todos tus problemas.
Ella nunca me necesito tanto.... hasta que llegaste tú.... y mi tiempo dejó de ser mío, para comenzar a ser vuestro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario