domingo, 28 de diciembre de 2014

El paso del tiempo

Hoy 4 meses despues de que llegaras a nuestra familia no puedo llevar con más pesar el inminente paso del tiempo. Te miro y no encuentro ese niño que vi nacer tan pequeño, tan asustado del mundo, y tan solo veo ese cambio en ti, pero cuando te miro a ti mi niña preciosa me doy cuenta que esos 4 meses más también han pasado por ti y yo tengo la sensación de que aunque estoy con vosotros a cada momento, me he perdido algo, me ha sabido tan a poco.
No dejo de estar agradecida por todo lo que tengo, y lo valoro, me siento plena, me siento llena, siento que con vosotros nada me falta.
A menudo me paro a observar a la gente por la calle, sobretodo a personas mayores y no dejo de sentir ese miedo a llegar a esa edad y que todo haya pasado tan deprisa, a veces, me paro a pensar y me digo a mi misma «disfruta del momento que ya llegara lo demás», y tengo el consuelo de que lo hago pero me queda el miedo de que cuando ese tiempo llegue tenga la sensación de vacío o de que ha sido poco, quiero llegar plena, satisfecha de haberos visto crecer y convertiros en adultos maravillosos.
Pero esa idea, ese sentimiento siempre me ronda, siempre me invade la pena de no poder hacer de esto una eternidad y disfrutar y recrearme más de vosotros, supongo que solo me queda el consuelo de estar ahi y la esperanza de poder llegar para que mi enemigo, el mismo tiempo, me de la oportunidad de contarlo.

Bendita inocencia

Hoy la rabia me quema el alma, me duele ver como tu nobleza y saber estar le restan puntos a la picardía que no tienes, que nunca nació de ti. Me gustaría enseñarte que hay cosas en la vida que no deben afectarte, que tú estás por encima de todo aquel que trate de hacerte menos o de hacerte nadie, pero a tus cuatros años la inocencia te invade hasta el último poro de tu piel, y no es que seas tú la extraña o la equivocada, es que esta sociedad hace de los niños viejos demasiado pronto, viejos en malicia, en picaresca, en maldad y no dejan que los niños sean eso, niños y no entienden que ya serán mayores algún día y que ya algún día tendrán tiempo de ocuparse de cosas de mayores.
Tú mi niña, eres especial, eres grande siendo tan pequeña, eres noble, y me encanta esa inocencia y esa forma en la que ves el mundo. Me encantaría desenvainar mi espada cada vez que los niños son injustos contigo pero no puedo hacer de tu lucha la mía, y por más que intente explicarte que tienes que mostrarte fuerte, defender tu lugar y mostrar tu inconformismo tú tiras todos mis argumentos por tierra cuando inocentemente me preguntas: ¿Por qué mami? Y que te puedo contestar, aún no entiendes que en este mundo si no pisas fuerte el camino por donde vas otros pasarán por tu camino atropellándote los pies, aún eres muy pequeña y la inocencia de tu niñez y la nobleza que te caracteriza no te dejan ver que las rosas son preciosas para admirarlas y olerlas a una distancia prudente, pero que si tratas de cortar una, o lo haces con cuidado..... o estás perdida.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El Poder de una Caricia

Nunca antes había sentido lo que es ser indispensable o ser tan necesaria para alguien, ella tan sólo con pocas horas fue tan autónoma, tan independiente y tan resuelta que nunca sentí lo que era esa casi asfixia, ese querer y no poder, ese agobiante estado de no poder hacer prácticamente nada.... hasta que llegaste tú. Prácticamente nada para mí era para ti darte la vida, darte el consuelo que un alma recién llegada necesitaba para poder adaptarse a este mundo, yo moría de ganas por tener 5 minutos de silencio y soledad y tú me reclamabas hasta en tus sueños. Se avecinaron días horribles y peores noches, en las que una de mis manos te pertenecían durante todo tu sueño, yo moría por recuperarla y tú te conformabas con tan sólo uno de mis dedos.
Qué fácil y que simple era tu consuelo y sin embargo que difícil me fue renunciar a mi tiempo, a mi espacio, a mi cuerpo. Tan solo unas semanas después aprendí a necesitarte tanto o mas que tú a mí, me llenaba de satisfacción pasar mis dedos por tu cara y arreglar tu mundo en los segundos que tardaba esa caricia, me llena aún hoy de satisfacción poder seguir arreglándolo, al igual que dedicarte una mirada y que tú tan sólo me devuelvas una sonrisa con la que saber que todo ha merecido la pena, mis renuncias, mi poco tiempo, mi falta de dedicación a mí misma, mi cansancio y mis desvelos por tan solo ver una de tus sonrisas, por saber que eres feliz y que mi presencia es la solución a todos tus problemas.
Ella nunca me necesito tanto.... hasta que llegaste tú.... y mi tiempo dejó de ser mío, para comenzar a ser vuestro.